Identidad 

“Discípulos de Marcelino Champagnat, Hermanos y Laicos, juntos en la misión, en la Iglesia y en el mundo, entre los jóvenes, especialmente los más desatendidos somos sembradores de la Buena Noticia, con un peculiar estilo Marista, en la escuela, y en otros campos educativos. Miramos hacia el futuro con audacia y esperanza, Buscamos formar a los niños y niñas que sean los futuros agentes transformadores de una sociedad justa, fraterna y solidaria.”

Fortalezas

Nuestras fortalezas son heredadas de San Marcelino Champagnat.

Sencillez y dinamismo vital, sentido práctico y realista, alegría y fé, fortaleza ante las dificultades. Hombres de gran corazón y siempre cercanos a los niños y jóvenes, fueron las cualidades de San Marcelino que tanto los Hermanos Maristas como los laicos tratamos de imitar.

Las líneas de fuerza de su pedagogía son la sencillez en la educación, la educación al servicio de la vida, un tierno afecto a los niños, el amor al trabajo, el sentido del individuo, la confianza en los jóvenes, la colaboración con los padres y la educación íntegra: formar buenos cristianos y buenos ciudadanos.

Marcelino nos infunde un espíritu particular: La sencillez, que impregna nuestra relación personal; el espíritu de familia, formando comunidades fraternas donde afloran las cualidades humanas y los dones espirituales de cada uno; el amor a María, pues siempre la invocamos como la " Buena Madre" y procuramos para ella una tierna y filial devoción pues creemos que María lo ha hecho todo entre nosotros.

Hoy, en el año 2011, los Hermanos son unos 4.000, repartidos en 79 países de los cinco continentes. Se les ve en Oceanía, entre los más pobres de África (en los últimos años sufriendo el martirio y el testimonio en Argelia y Ruanda), en la sociedad desarrollada y los jóvenes con problemas de Europa, entre las antiguas y nuevas culturas de Asia, en América del Norte y en las zonas misioneras de América latina. Las fundaciones más recientes son China, Vietnam, Bangladesh y Tailandia.

El carisma Marista se traduce en una acción y estilo multiforme: educación de vanguardia en colegios y escuelas, experiencias novedosas entre los más pobres, acogida centros de espiritualidad, atención a enfermos, talleres, grupos, catequesis, atención de apoderados, movimientos prejuveniles y juveniles, especialmente Scouts y Marcha (movimiento juvenil de inspiración marista y latinoamericana), trabajos, colonias, misiones y actividades de formación y servicio en verano. A los Hermanos y laicos maristas se les ve en la clase, en el patio, en las escuelas, colegios, Institutos Superiores y la Universidad.

Los Hermanos Maristas son religiosos consagrados, muy cercanos al laicado, que viven en comunidades fraternas y se sienten comprometidos en diversas formas apostólicas, especialmente la Educación, la Catequesis y la Pastoral juvenil.

Esta Familia Religiosa se convierte así en una opción valiente para los jóvenes varones que desean entregar su vida a Jesucristo, en el servicio cotidiano de la educación cristiana y los valores de la fe. Los jóvenes que están en sus casas de formación, se preparan para ello.