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PASTORAL

OBJETIVO
 
Respondemos a las necesidades de los niños desde la dimensión pastoral, acompañándolos en el proceso de configurar su vida según nuestro Dios Padre, creando espacios para desarrollar la bondad, misericordia y la solidaridad.
 
Formamos y animamos Comunidades Evangelizadoras -Educativas Maristas que “den a conocer a Jesús y lo hagan amar", constituyéndonos en buenos cristianos y ciudadanos comprometidos con la misión Marista.
 
Para Marcelino Champagnat el espíritu de comunión fraterna impregna todo el ambiente educativo. Sacamos de nuestro interior lo mejor que Dios nos ha dado para ponerlo al servicio de los demás.

 

 

 

 

MARCELINO

Marcelino Champagnat, nace en 1789 en un pueblo francés llamado Rosey en una aldea del ayuntamiento de Lyon.  Sacerdote que tuvo especial devoción a la Eucaristía y a la Santísima Virgen. El Rosario era su práctica mariana predilecta. Lo rezaba diariamente. Su predilección eran los niños con los que convivía y entretenía con amenas charlas. 

Fue un hombre práctico, inteligente, hombre de convicciones sólidas y de una voluntad indomable, capaz de vencer los obstáculos que se le enfrentaban, de luchar contra viento y marea, porque a pesar de ser sencillo y humilde, estaba lleno de confianza en Dios y en María. 

 

Fundó la congregación de los Hermanos Maristas.  Siendo educador hábil y práctico, Marcelino introdujo innovaciones en los métodos de enseñanza de su tiempo dejando su vocación en la frase de “Para educar a un niño hay que amarlo”.   Confiando y poniendo en manos de María su día a día en el lema que nos dejó: TODO A JESÚS POR MARÍA. TODO A MARÍA PARA JESÚS. 

 

Llevamos en su ADN los 200 años de experiencia educativa de la Congregación de Hermanos Maristas cuya presencia en más de 75 países alrededor del mundo, los ha convertido en referentes por su modelo educativo fundamentado en los valores católicos.

 

BUENA MADRE

 

 

La relación de Marcelino con María estaba profundamente marcada por una afectiva y total confianza en Ella, a quien veía como “Buena Madre”, porque suya era la obra que había emprendido.

 

Él nos dejó escrito: Sin María no somos nada y con María lo tenemos todo, porque María tiene siempre a su adorable Hijo en sus brazos o en su corazón. Esta convicción lo acompañó a lo largo de toda su vida. Jesús y María eran el tesoro donde Marcelino había aprendido a poner su corazón.

 

Esta íntima relación ayudó a modelar la dimensión mariana de nuestra espiritualidad. En nuestra tradición, la expresión “Recurso Ordinario